 | Eres como la primavera,
salpicada de colores,
fascinante a los ojos,
y que quisiera abrazar.
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Eres como un poema,
adornado de metáforas
y palabras intensas
que aspiro declamar.
.
Eres música de piano
que suena en mis oídos,
tocando los
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| Un día de estos, el alma dará la postrera vuelta,
extenderé las alas, libres de la carga que me aprisiona,
y de un suspiro emprenderé el vuelo que la esperanza concierta,
sin fijar distancia ni el vano lugar donde la vida me encona.
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Un día de
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 | Me gusta imaginarte como a una selva,
fragante presencia entre mis brazos,
embriagando mis sentidos y delirios.
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Parezco niebla cruzando por tus bosques,
cuando apilo nubes entre tus árboles,
queriendo esparcir rocío a tus carencias.
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Me basta
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 | Algunas veces contemplo a las sombras que me acosan,
asomadas en el ventanal de la espera que me hiere.
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Me reflejan, falsa imagen que se posan,
como espejismo cruel en el desierto donde la vida no quiere.
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Se invierten las formas, y una lágrima
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 | vístete de las cosas que sientes
y llévame entre tus manos,
míralas... son bellísimas
y háblame... háblame
con las palabras de mis razones,
tienen tu voz...
vísteme con tu cuerpo,
tócame... tu sabes como hacerlo,
y utilízame con tu
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 | Se ovilló entre la hierba,
llevándose
todos los sueños.
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Mudos amores
tras desaliñadas ilusiones,
sin querer llorar.
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GOMITOLO
Si raggomitolò tra l’erba,
portando via
tutti i sogni.
.
Muti amori
dietro
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| Me hallo abismado,
errante espectro
en desván doliente.
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Lúgubres memorias
del pretérito yacen,
tensando imágenes
en sombras lastimeras.
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¡Oh, sin artificio alguno!
.
Realidad impía,
donde la celada vil
devora al dueño
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| Soñaba con un verso juguetón,
dulzón, tal "mandorlato" veneciano
que se va pegando entre los labios.
Caricia de lengua ansiosa e inspirada.
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Inspirada como encrespada pasión
perfumando sendas olvidadas
cual fuego oculto entre las sábanas.
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Y
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| Se escapó la metáfora.
Sí, se ha fugado...
.
Me contaron
que corriendo la vieron
tras un fatuo sueño.
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Sí, de esos que se extravían
entre confusos laberintos,
quedando solo estampado
en el corazón de la Ofelia
que vida le
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Oh, antiquísima madre
de esbelta creación
que has dado a esté mundo
belleza y cuantioso valor
Oh, reina, madre natura
hermosa, como perla de mar,
unida al sol y la luna
reflejas tu inmenso esplendor
Oh, madre,
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 | Se retrae la luz y el día muere con presteza
delante del sol impasible, de cobre encendido y frío,
que lánguido se oculta a mis ojos en su tristeza.
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Lubricando la mente con la melancolía que es hastío,
descalzando la confianza que se arranca y
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La hondonada levanta
los capullos de flores,
que crecen sin olvido;
no sé si están del lado mío
o
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Llanto que en la tarde mora,
en las postreras horas
de un otoño en primavera,
agota el tiempo del roció
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 | Esperaba un arcoíris en mis días venideros,
rosa naranja que dibujaría nuevos eventos
y alegres sonrisas de un vehemente corazón,
dorado en la fortuna que debía brindar.
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Esperaba el encuentro y el despertar
de un amor signado por la
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 | Lo veo entre la gente, fantasma de mi pena,
me acerco al fantasma, y la Luna se despierta,
desencantada y fría al ver la vana escena,
los falsos reflejos de un sol que solo en sueños se concierta.
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Nada es real, ni el aire que se respira en la
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| Hoy, todo me sabe a nostalgia
mientras taño sonoras notas.
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Desbocado palpitar
entre cuerdas de guitarra
que llevan tu nombre...
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Y ciño deseos
en este ebrio vaivén
que consume las horas
y la distancia
que me separa de
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| Al crepúsculo lúgubre, velo que el día asalta,
recubro las emociones que el alma me reclama,
que se enredan con la sombra que sube y se exalta.
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Mientras se abren las heridas acerbas,
que gritan con voz ronca, cual ébrios malditos y sin
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| Tal lluvia de un sentido adiós,
se esparcen lágrimas tristes,
mientras todos observan
el manto ocre que viste la tierra,
donde preparan el lecho que resguardará
a nuestro querido abuelo.
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Un canto se eleva, abrazando su alma,
florecen los lirios
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| Vida mía, ¿te preguntas si te quiero?
Mi corazón late con sólo pensarte.
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¿Que si te quiero?
Sí, como sólo tú sabes que puedo amar.
No pido más...
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Sueña, amor mío,
sueña cuanto quieras;
estoy aquí, junto a ti, porque cada día
soy más
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| ¿Quién es ese amor
qué busca mi pensar
con toda su pasión?
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Me gira y me regirá
en sublime ascensión,
floreciéndome el alma
de promesas y estación.
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Es dulce, es mágico,
un deseo al corazón
que palpita y me ilumina
entre sueño e
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| Se mueven manijas allá en chaburristein,
mientras mcburrito ordena: "ejecútese"
a las milicias armadas con su "AK- 103".
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Y entre el tictac y molestia del pueblo,
la asamblea se debate una pelota
del que manda en la silla y la sillota.
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Pobres
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Invades mi mente
sigilosa
e inesperadamente.
Y la nostalgia me acorrala
como lobo en acecho,
esfumando, dedicación y esfuerzo.
Me quedo en suspenso
escuchando el relevo,
recordando las andanzas
y tiempos viajeros.
¡Ah se
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Se agitan los pensamientos,
y entre destellos de prohibidos anhelos
tu imagen emerge, excelsa.
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Como en un pentagrama
de movimientos ondulantes
me envuelves en medio de los compases.
.
En compás de cuatro cuartos
arremetes con tus manos,
cual
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 | ¡Qué torpeza funesta y de juicio tan menguado!
Dejarme seducir por la melancolía ladina
cuando el alma corría por el camino del olvido trazado.
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Y allí, en medio de la senda que al sosiego se inclina,
te hallaste tú, sombra que la mente non
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| Giro entre sueños
en medio de este frío
e impersonal espacio
donde te invento
en mil formas posibles.
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Donde imagino tu llegada,
donde te espero,
llenando mi vida de inspiración.
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-¿Dónde estás?-
.
Te acaricio en
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 | Es un vértigo perderse
en los meandros de la noche
cuando los pensamientos
buscan el claro camino
en el laberinto oscuro del alma.
Es un vórtice de luz
este sueño lúcido
que refleja energía
en el espejo de la
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 | ¡Escucha mi palpitar, hijo mío!
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Si supiera escucharte, oh Madre Tierra,
sentiría el frenesí de tus retumbos,
cual tormenta agraciada que me agarra,
haciéndome bailar sobre tus prados.
.
Si supiera mirarte, oh mi Natura,
como quien mira a un amor
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 | Te he visto nacer
bajo los pliegues de mis ojos,
anticipándote a un amor
alzando su oleaje
en mares de recuerdos.
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Te he visto tentar
mis íntimas agonías,
brasas de un tiempo
consumido y despierto
entre las sombras del dolor.
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Te he visto,
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 | Huesos rotos
después del naufragio
tormenta de sal
sobre las heridas
Olas de palabras
ahogan mudas
En el fragor del silencio
la voz se encoge
y mirando a su sombra
sola se deja caer
en el abismo
de la
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| Cuando calla el corazón mío,
triste, agitado cual voz perdida,
buscando el alma que el dolor comprenda,
removiendo niebla que en el dormir me tienta,
por el amargo llanto de la prisión secreta.
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Cuando callo y a mi interior me remuevo,
pero tu rostro
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